LUZ
Como todas las plantas, la
luz es uno de los factores fundamentales para su buen desarrollo. La mayoría de
orquídeas necesitan mucha luz pero poco o nada de sol directo (de las orquídeas
tropicales, sólo las Vanda y las Cymbidium pueden tolerar el sol directo pero
fuera de las horas centrales del día).
Debe buscar una ubicación
cerca de ventanas con buena orientación. Si el sol entra en alguna hora del día
procure filtrar la luz a través de visillos que la atenúen.
Unas buenas condiciones de
luz son imprescindibles para estimular la floración y el crecimiento de la
planta.
Si no se dispone de la
suficiente luz natural, una opción consiste en instalar luces artificiales
especiales para plantas. Las hay de diferentes tipos (de mercurio, de sodio de
alta y baja presión, etc.). Consulte a su proveedor.
La luz insuficiente provoca
la falta de floración, poco crecimiento, tallos frágiles que pueden caerse,
hojas de color verde muy oscuro o, según otras condiciones, hojas que
amarillean hasta caerse.

AGUA
El agua es quizás, junto con
la luz, el elemento más importante en el desarrollo de las orquídeas. Es
mediante este elemento como la planta se hidrata y nutre a partir de las
substancias orgánicas disueltas en ella.
Las orquídeas no pueden
regarse con la primera agua que tengamos a nuestro alcance. Normalmente el agua
corriente que sale del grifo de casa presenta una alta dureza, cloro, elevado
ph y otros componentes que la hacen altamente perjudicial. Recordemos que en su
hábitat natural las aguas suelen ser muy blandas y exentas de aditivos.
Para regar nuestras plantas
deberemos utilizar agua blanda (baja en sales minerales, calcio, sodio, etc.).
Normalmente se utilizan aguas embotelladas (la de marca Bezoya es idónea). No
obstante, si disponemos de muchas plantas, una buena opción es instalar un
equipo de filtrado de agua por osmosis inversa. Actualmente hay diferentes
modelos a precios muy asequibles. Este tipo de filtrado múltiple nos asegura
una baja dureza, una corrección del ph, eliminación del cloro y partículas
pesadas.
Consejos para el riego:
Los riegos deberán tener una
frecuencia ajustada a las condiciones de temperatura. Mayor frecuencia en
verano y menor en invierno coincidiendo con los periodos de reposo después de
la floración.
Los riegos deben
simultanearse con las vaporizaciones que más adelante trataremos.
Es importante dejar que el
substrato se seque parcialmente (sin llegar a que esté totalmente seco) entre
riegos. Si vigilamos las raíces (en las que tienen envase transparente)
sabremos que hay falta de riego si las raíces se han vuelto de color blanquecino.
Si están verdes, probablemente no necesitan más agua.
Evitar en todo caso que el
agua quede encharcada en el substrato. El drenaje siempre ha de ser muy bueno
aunque esto hará que tengamos que regar más a menudo.
Para mantener un poco de
humedad sin dañar las raíces, es aconsejable que coloquemos debajo de la maceta
o recipiente que contenga la orquídea, un plato con bolitas de arcilla y un
poco de agua. Lo importante es que el agua no entre en contacto directo con la
base de la maceta ya que esto podría causar la podredumbre de las raíces. Deben
ser las bolitas humedecidas las que transmitan por capilaridad algo de humedad.
De esta forma colaboramos a que la planta tenga unas mejores condiciones
Una de las mejores formas de
regar nuestras orquídeas, es sumergiéndolas en un recipiente lleno de agua pero
sin llegar a que el agua entre por la parte superior del recipiente o maceta.
Esto está especialmente indicado para la mayoría de ellas. Normalmente, según,
tamaño y condiciones de la planta, bastarán unos 10 minutos para que la planta
absorba el agua que necesite. Posteriormente hay que escurrir bien el agua y
dejamos que el resto lo absorban las bolitas de arcilla que hemos colocado en
la base de la maceta.
Hay que tener en cuenta que
las orquídeas que no disponen de pseudobulbos (por ejemplo Phaleanopsis) son
más susceptibles de deshidratación y deberemos estar más atentos a su riego.
Riego por inmersión
En el agua de riego podemos
disolver además los diferentes nutrientes en forma de abono, según las
indicaciones de cada fabricante. El único inconveniente que existe es que si
vamos sumergiendo diferentes plantas, si hay alguna de ellas con enfermedades,
puede fácilmente contagiar a otro a través del agua. Por tanto utilizar este
sistema con plantas que tengamos la certeza de que no presentan enfermedades.
Tenga en cuenta que las
orquídeas en su hábitat natural suelen vivir en las ramas de los árboles y con
las raíces al aire, no en el suelo. Esto quiere decir que reciben el agua de
lluvia de los que extraen el material orgánico para alimentarse, pero luego las
raíces se secan rápidamente.
No obstante, cuando
compramos orquídeas, éstas vienen con sus raíces dentro de un pequeño
recipiente que sirve de soporte a la planta. El problema de estos recipientes
es que si no escurren bien todo el agua y se producen encharcamientos o
retenciones durante horas o días, las raíces al no poder secarse entre riegos
(como hacen en su hábitat natural) se pudrirán y la planta morirá.
Phalaenopsis colocada sobre
una rama seca.
Las orquídeas se encuentran
más cómodas con las raíces aéreas. En la foto vemos una Phalaenopsis que en
casa se ha colocado en una rama seca. En este caso deberemos pulverizar las
raíces como forma de riego regular pero permitiendo el secado entre riegos.
Ello nos evita muchos de los problemas que nos causan los encharcamientos.
NUTRIENTES
Abonos específicos para
orquídeas.
Hay dos métodos básicos para
proporcionar nutrientes a las orquídeas. El primero es a través del agua de
riego con abonos específicos para estas plantas. El segundo es mediante abono
foliar. Las orquídeas absorben también nutrientes por las hojas, por tanto, se
hace imprescindible incorporar en las vaporizaciones regulares, algo de abono
de absorción foliar. Consulte a su proveedor habitual al respecto.
En las etapas previas y
coincidentes con la floración es aconsejable también incorporar productos
específicos para la estimulación de la floración. Dichos preparados, suelen
llevar un complejo vitamínico, aminoácidos de síntesis y otros nutrientes. Su
aplicación es foliar y, en todo caso, debe evitarse rociar las flores. La marca
Flower, ofrece su preparado Vitalvid Orquídeas que funciona muy bien.
Algunos especialistas
recomiendan las siguientes pautas según los periodos vegetativos de la planta:
Para favorecer la
reanudación vegetativa de la planta, se suministra a la orquídea una mayor
cantidad de Nitrógeno (N) y se usa la fórmula 30:10:10 (N:P:K) qué quiere
decir: 30 partes de Nitrógeno, 10 partes de Fósforo (P) y 10 partes de Potasio
(K). Generalmente se realizan una o más dosificaciones en primavera con esta
combinación.
Para favorecer una mayor
floración se disminuye el nitrógeno y se aumenta el Fósforo y el Potasio y se
usa por tanto la fórmula 10:30:20.
Durante los otros períodos
se usa la fórmula balanceada 20:20:20 o 18:18:18.
Siga las instrucciones de
los diferentes fabricantes de abono específico para orquídeas.
Es importante recordar que
nunca deberemos abonar la planta si el substrato esta muy seco. Si esto sucede
deberemos proceder a un riego previo y esperar a que seque un poco antes de
efectuar el siguiente riego con el abono.

TEMPERATURA
Las diferentes especies de
orquídeas están distribuidas en climas muy diversos. No obstante, la mayoría
son originarias de las zonas tropicales y, por tanto, necesitan unas
temperaturas cálidas o templadas. Difícilmente, estas plantas soportarán
heladas o temperaturas por debajo de 4 o 5ºC.
En general, las orquídeas
más habituales de las familias Cattleya, Cymbidium, Miltonia, Oncidium,
Paphiopedilium, Phalaenopsis, Cambrias, Vandas, etc. Necesitan unas
temperaturas mínimas no inferiores a 9 o 10ºC. Respecto a las máximas diurnas
no deberían sobrepasar los 30ºC.
Probablemente, dependiendo
de la zona geográfica en la que las tengamos, deberemos optar por ubicaciones
principalmente de interior para garantizar el rango adecuado de temperatura.
Hay que tener en cuenta que
a mayor temperatura deberemos aumentar el nivel de humedad para compensar la
deshidratación.
También debemos recordar que
muchas especies necesitan una diferencia de temperatura entre día y noche de
10ºC. o más para estimular la floración. Para ello puede que necesitemos abrir
alguna ventana para reducir temperatura por la noche sin llegar a los límites
mínimos antes señalados.

HUMEDAD
La humedad es uno de los factores ambientales más importantes en el cuidado de las orquídeas y, a su vez, uno de los que más dificultades nos puede presentar en casa.
La humedad es uno de los factores ambientales más importantes en el cuidado de las orquídeas y, a su vez, uno de los que más dificultades nos puede presentar en casa.
Ya hemos comentado que la
mayoría de estas plantas tienen su hábitat natural en las zonas tropicales y
subtropicales. La mayoría de ellas necesitan una humedad ambiental por encima
del 40%, según se observa en la siguiente tabla.
HUMEDAD
AMBIENTAL NECESARIA SEGÚN ESPECIE:
Género: Nivel humedad %:
Cattleya 50 a 80%
Cymbidium 40 a 60%
Miltonia Mínima del 70%
Epidendrum 20 a 60%
Dendrobidium 20 al 60%
Oncidium 20 al 60%
Paphiopedilium 40 a 50%
Phalaenopsis 50 al 80
Vanda 80%
Vemos que los diferentes
géneros presentan humedades diferentes siendo las menos exigentes respecto a la
humedad las oncidium, dendrobium y epidendrum. Éstas serían las de más fácil
cultivo en un ambiente relativamente seco (menos del 50%). Por su parte las Vanda
y Miltonia precisan de una humedad muy alta (mínimo de 70-80%) lo que hacen su
cuidado difícil en casa si no disponemos de recursos complementarios.
En definitiva, las orquídeas
necesitan temperaturas cálidas y humedad alta por lo general. Si bien, hay que
matizar que muchas de estas plantas han nacido y crecido en invernaderos
artificiales, son fruto de diferentes cruces (híbridos) y en cierta medida se
han ido adaptando a otras condiciones ligeramente diferentes a las originales.
Aún así, si queremos disfrutar de las orquídeas en un ambiente urbano, en un
piso de la ciudad deberemos aclimatar parcialmente una pequeña zona que reúna,
también, un mínimo de humedad.
A continuación vamos a ver
algunas estrategias para elevarla. De hecho, en la práctica, suele utilizarse
una combinación de ellas según necesidades o posibilidades.
FACILITAR
NIVEL HUMEDAD:
Un primer recurso consiste
en agrupar las plantas en una única zona. De esta forma se facilita la creación
de un microclima y es más fácil que se mantenga el nivel de humedad. Se
aconseja la colocación de las plantas en escalonado, es decir a diferentes niveles
(ver la foto de cabecera de esta página). Así la humedad que desprenden las del
nivel inferior es aprovechada por las del superior y las posibilidades de
mantener la humedad son mayores.
Colocar bandejas con bolitas
de cerámica en la base de las macetas para que retengan agua pero sin llegar a
entrar en contacto con las raíces.
Instalar alguna fuente con
agua en movimiento y que vaya funcionando a lo largo del día.
Si estamos en una ubicación
cercana al mar es posible que, según los vientos predominantes y el tiempo,
facilitar la humedad abriendo ventanas temporalmente.
Un recurso habitual es la
utilización de vaporizadores manuales. El problema reside en que tendremos que
efectuarlas varias veces al día en época calurosa.
Finalmente apuntamos la
posibilidad de utilizar un humidificador electrónico en el que podemos
predeterminar un nivel de humedad o utilizarlo con un temporizador para hacerlo
funcionar sólo en determinados momentos del día.

VENTILACIÓN
Las orquídeas no soportan
los ambientes cerrados o cargados (con poco oxigeno o mucho humo de tabaco u
otros). Si hay fuentes de metano cerca (fruta u otras materias orgánicas en
estado de podredumbre) puede provocar la caída anticipada de las flores.
Por lo general es
conveniente asegurar un mínimo de ventilación diario evitando las corrientes de
aire directo sobre las plantas (sólo las Vanda las toleran).
Puede ocurrir que
asegurarnos una ventilación correcta dificulte el mantenimiento de un cierto
nivel de humedad según las condiciones ambientales que tengamos. Aún así es
preferible ventilar (abrir alguna ventana puntualmente) que no hacerlo para
mantener el grado de humedad. Una escasa ventilación con un nivel alto de
humedad y temperatura favorece la proliferación de hongos, bacterias y virus.
Cuando detectemos alguna
planta infectada es conveniente separarla del grupo y darle los cuidados a
parte (cuarentena), no compartiendo agua de riego y sometiéndola al tratamiento
adecuado.
En el caso de que la planta
esté muy afectada y decidamos sustituirla por otra, deberemos desinfectar la
maceta o recipiente con lejía disuelta en agua u otro desinfectante antes de
colocar una nueva planta.
Retirar periódicamente los
restos de material orgánico (hojas muertas, flores caídas, etc.) impidiendo que
se descompongan en la zona colindante a las plantas.
Cuando manipulemos la planta
deberemos tener las manos limpias o utilizar guantes.
Tener un especial cuidado
con las herramientas de cortar o podar. Desinfectarlas previamente al corte de
varas, tallos u hojas.
Si cortamos una hoja (total
o parcialmente) es necesario desinfectar la herida que queda en el punto de
corte. Normalmente podemos utilizar canela en polvo espolvoreando la zona
afectada.
También deberemos tener
especial cuidado en el control de insectos. Los insectos polinizadores cumplen
un papel vital en la naturaleza pero en el ambiente domestico pueden provocar
la polinización de la flor, lo que provoca su inmediato cierre y caída.

HIGIENE
Las orquídeas son seres
vivos y, por tanto, susceptibles de ser colonizadas por agentes patógenos de
todo tipo. Un primer paso para tenerlos bajo control es mantener las
condiciones ambientales que hemos ido comentando para prevenir riesgos. No
obstante, deberemos, también, tener especial cuidado en los siguientes aspectos:

CORTE
DE VARAS
Respecto a este punto no hay
unanimidad. Algunas personas recomiendan cortar la vara floral una vez ha
perdido todas sus flores. Otras aconsejan no hacerlo si la vara no se ha secado
previamente. También existe la posibilidad de cortar la vara en su zona media y
justo por encima de un nudo. De esta manera se facilita la formación de un
nuevo brote floral o de un “keiki”. Los keiki son pequeños brotes que no
derivan en flores sino en una planta idéntica a la madre. Es uno de los métodos
de reproducción de algunas orquídeas. No obstante, para producir la planta un
keiki debe tener otras condiciones medioambientales normalmente adversas. Es
decir, la producción de un clon o planta hijo, suele estimularse cuando la
planta detecta que está en peligro de morir por algunas condiciones adversas
(luz deficiente, falta de agua, etc,), entonces asegurar su supervivencia la
planta se centra en crear ese hijo ya que así es más fácil asegurar su
supervivencia.
En definitiva, se aconseja:
a) Corte la vara por su base
si observa que se ha secado. Aquí no hay ninguna duda.
b) Si la vara ya ha perdido
todas sus flores pero sigue manteniéndose verde puede optar por dejarla y que
la planta decida qué hacer con ella (un keiki o un nuevo brote floral) o
cortarla por la base, justo por encima del primer nudo (pequeña protuberancia
en el tallo). En este caso en el próximo período de floración la planta se ve
obligada a crear nuevas varas florales.
c) Recuerde que una vara
antigua si vuelve a efectuar brotes florales, la cantidad y calidad de las
flores será menor que las desarrolladas a partir de una nueva vara floral.

RECIPIENTES
Respecto al tipo de macetas
o recipientes adecuados para estas plantas hay que tener en cuenta varias
características según la especie. Para las Phalaenopsis los más adecuados son
aquellos que son transparentes (metacrilato, plástico o cristal). De esta forma
aseguramos que llegue a sus raíces la mayor cantidad de luz posible. Recordemos
que las raíces de estas plantas efectúan también la fotosíntesis y es
conveniente que no estén en recipientes opacos.
Mención aparte merecen las
Vandas. Para estas plantas lo mejor es colocarlas en cestas aéreas y que sus
raíces queden expuestas al aire. El problema aquí será conseguir un ambiente lo
suficientemente húmedo para su adecuado desarrollo. Algunas de estas plantas se
comercializan colocándolas dentro de una jarra de cristal. Es un sistema que
puede ayudarnos a mantener una cierta humedad en las raíces pero al mismo
tiempo comprime el desarrollo normal de las hojas y planta en general.
Las otras especies se
ofrecen en recipientes opacos y, de hecho, suelen adaptarse. En todo caso se
aconseja que se utilicen macetas de material no poroso (plástico, metacrilato,
etc) y se desaconseja la cerámica. El motivo es que la cerámica es muy porosa y
eso facilita la retención de las diferentes sales disueltas en el agua (abono)
pudiendo afectar con el tiempo a las raíces. Por tanto, disponga un recipiente
no poroso con buen drenaje (agujeros grandes o numerosos en el fondo) y luego,
si lo desea puede introducirlo en un tiesto decorativo de cerámica en el que
hemos colocado en el fondo unas perlitas de cerámica.

SUBSTRATO
Existen
diferentes tipos de substratos para las orquídeas dependiendo si se trata de
orquídeas epifitas o terrestres. No obstante, todos ellos, comparten un rasgo
común: su drenaje debe ser muy bueno. Las orquídeas no soportan el
encharcamiento del agua de riego tal como ya hemos expuesto.
La
mayoría de las orquídeas que compramos en los centros de jardinería son
epifitas y, por tanto, necesitan un suelo ligero y poroso. Lo mejor es comprar
el substrato específico para orquídeas directamente en el centro de jardinería.
Estos
substratos se componen de una base de corteza de pino o abeto al que se le
añaden diferentes materiales. Entre ellos, destacamos el esfagno (tipo de
musgo), fibra de coco, fibra de osmunda (hecha de las raíces de la planta).
Para mejorar el drenaje o evitar la compactación del substrato, se utiliza la
piedra pómez, la arcilla expandida, o la perlita.
También,
es frecuente encontrar mezclado con el substrato para orquídeas el poliestireno
expandido. Aunque no se trata de un producto natural sino un derivado del
petróleo, el poliestireno en forma de pequeñas bolitas de color blanco, nos
ayuda a airear el terreno sin retener el agua.
Finalmente,
resulta recomendable, antes de utilizar un nuevo substrato, lavarlo (puede
hacerse con un colador) para eliminar residuos de polvo o material inerte
innecesario.
No
utilizar nunca tierra vegetal.

REPRODUCCIÓN
Probablemente,
las orquídeas, son una de las familias más evolucionadas del reino vegetal. No
en vano han logrado desarrollar diferentes métodos de reproducción en una misma
planta.
En
primer lugar, utilizan la vía sexual habitual que consiste en la fertilización
de la flor a partir del polen que transportan los insectos de otras plantas. En
gran medida, la belleza, color, olor y forma de las flores se debe a una
compleja evolución que se ha adaptado a medida de las preferencias de los
insectos de los cuales dependen para seguir reproduciéndose.
Esta
vía que se da en su hábitat natural, resulta especialmente compleja
reproducirla en ambientes artificiales. Los principales motivos son que las
semillas tienen un tamaño casi microscópico, disponen de pocos nutrientes para
sobrevivir y dependen de la pronta simbiosis con un hongo (Rhizostoma,) para
completar el ciclo. No obstante, con las técnicas adecuadas y el cultivo in
vitro, este proceso se lleva a cabo desde hace tiempo en laboratorios
especializados.
Una
segunda vía de reproducción la constituye la que podemos denominar como
asexual. Consiste en la aparición en una vara floral de una pequeña plantita
(keiki) que es copia exacta de la planta madre que la produce.
El
proceso puede estimularse a partir del corte de una vara floral (por encima de
un nudo en la parte media) y tras su floración y posterior caída de flores. Se
aconseja retirar con cuidado la fina piel que recubre la yema del nudo para que
de esta forma llegue más luz y estimule la aparición del keiki.
La
planta va desarrollándose desde el tallo floral, apareciendo raíces aéreas. Una
vez estas raíces miden entre 3 o 4 centímetros puede procederse con cuidado a
la separación del keiki del tallo de la planta madre a la que está unido. El
siguiente paso será plantarlo en un pequeño recipiente con el preparado
habitual de corteza. A partir de auí disponemos de una nueva planta autónoma.
Algunas
especies como las epidendrum o dendrobium utilizan principalmente la formación
masiva de keikis sin tener que aplicar cuidados especiales, por lo que resulta
muy fácil obtener nuevas plantas en casa.
Estos
keikis suelen aparecer tras la floración y cuando parece que la planta y el
tallo principal se están muriendo. Por tanto, la planta sigue su curso evolutivo
normal y deberemos cuidarla para obtener nuevos brotes
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